Juan Pablo Zito Carro

Juan Pablo Zito Carro

Psicólogo (Col. CV8432)
625-255-144
D. Juan Pablo Zito Carro

  • Psicólogo (Col. CV8432) – Psicoanalista (Socio de la ELP – Valencia)
  • Responsable de la U. de Psicología del Hospital Vithas Perpetuo Socorro de Alicante.
  • Responsable de la U. de Psicología del Instituto Valenciano de Infertilidad de Alicante.
  • Responsable Clínico de Centro UNO Alicante – www.centrounoalicante.es
  • Docente invitado de la UMH.

¿Motivar o motivarse?

En el deporte se encuentran los orígenes del coaching (entrenamiento); deportistas y equipos deportivos se ponen en manos de un coach (entrenador) para mejorar su rendimiento y es en este terreno en el cual entra en juego la motivación. Lo que habitualmente conocemos como motivación tiene que ver con un trabajo mental preparatorio, también se refiere al motivo o causa para realizar una acción. Por otra parte, la palabra motivación deriva del latín motivus o motus, que significa ‘causa del movimiento’. En la bibliografía especializada se habla de la motivación intrínseca, que parte del propio individuo -el deportista-, y extrínseca, que proviene de estímulos exteriores –el entrenador, por ejemplo-; no obstante habría que repasar algunos conceptos para que el tema sea algo más claro y nos permita comprender aquellos casos en los que el deportista no encuentra motivación.

Diversas teorías de la motivación buscan explicar las fuentes de ésta como un impulsada por las necesidades del individuo (Maslow), por los resultados positivos obtenidos (Skinner), por las metas que se pretende lograr (Locke) o por la equidad de la recompensa recibida (Adams) – todas apuntan a una motivación extrínseca; por ello, y para poder comprender el funcionamiento de la motivación intrínseca agregaremos una más, la teoría psicoanalítica que elaboró Sigmund Freud y en la cual encontramos el desarrollo del concepto de deseo inconsciente

El deseo desde el psicoanálisis no debe entenderse desde el sentido común como “querer algo”, ya que querer algo, un objeto por ejemplo, está del lado de la necesidad biológica, en el registro de la conciencia, de aquello que nos damos cuenta: el sujeto si tiene hambre busca alimento, si tiene sed busca bebida; es decir va en busca de un objeto que colme la necesidad. Transcurrido un tiempo el circuito de la necesidad se pone nuevamente en marcha.

En cambio, el deseo no responde a ningún ciclo biológico, el deseo se caracteriza por la falta, es decir por la ausencia de algún objeto que lo satisfaga, por todos es conocida la experiencia de desear algo con intensidad y al conseguirlo aparece cierta insatisfacción y nuestro deseo se desplaza a otra meta u otro objeto. Una característica fundamental del deseo es que pertenece al registro de lo inconsciente, el sujeto puede desconocerlo (concientemente) lo cual no significa que no ejerza influencia sobre su existencia. Es una fuerza inextinguible que nos mueve a buscar “ese algo que nos falta”. Sólo se puede desear lo que no tenemos. Podríamos incluso hablar de “pasión”, esa pasión que a pesar de que no se consigan las metas o los resultados mueve al deportista a seguir entrenando día tras día; también podemos pensar en el caso opuesto, un ejemplo es Rafa Nadal que tras ganar todo a nivel deportivo, alcanzar ganancias millonarias y padecer lesiones sigue buscando más y transmite una fuerza, un empuje y una pasión dignas de admiración.

 

En cuanto a la motivación propiamente dicha, o lo que conocemos como técnicas de motivación, no podemos negar que dichas intervenciones tienen efectos sobre ciertos individuos que permiten mejorar su rendimiento, renovar su ilusión por el entrenamiento, mejorar la recuperación tras una derrota, etc. También en los deportes colectivos – o especialmente en ellos- la motivación produce efectos que se hacen presentes en la cohesión y confianza del grupo. Esta influencia del entrenador se debe a que determinadas personas con cierto carisma, ya sea por su personalidad, conocimientos o reputación, generan una confianza y un respeto que provoca que sus palabras produzcan resultados sobre quienes los escuchan lo cual puede influir positivamente en el alumno o equipo, pero cuidado porque lo contrario también es posible. Como ejemplo positivo pensemos lo que provocó D. Simeone en el Atlético de Madrid. Un entrenador con carisma y conocimientos puede “motivar” o “causar el deseo”, veamos la diferencia porque no es lo mismo:

  • Motivar tiene que ver con el trabajo de construcción por parte del alumno/deportista de dos representaciones mentales: por un lado, una imagen ideal de sí mismo, como el deportista que podrá llegar a ser; por otra, la visualización de un objeto/meta que habrá que alcanzar. Ambas elaboraciones mentales funcionarán como señuelo imaginario que empujará al deportista hacia la meta en busca del objeto; lo negativo es que ésta euforia, éste empuje no dura demasiado en el tiempo si no existe detrás el verdadero motor, el DESEO. Como ejemplo podemos tomar la experiencia de algunos deportistas que tras ser eliminados en una competencia no pueden retomar el entrenamiento con ganas a pesar de haber analizado lo sucedido con su entrenador.
  • Causar el deseo en un alumno/deportista se relaciona con la posibilidad de encender la chispa de la pasión; con la posibilidad de transmitir la pasión por el deporte que al entrenador mismo lo ha causado, con lo que ha disfrutado y también sufrido independientemente de las metas y objetivos imaginarios.

Para ilustrar lo que es un deseo puro, inextinguible y decidido, que tal vez sin saberlo, un padre pudo transmitir a su hija, dejamos el siguiente enlace para que escuchen con atención:

Min.1:51” :“Nunca pensando que iba a poder conseguir lo que yo siempre he querido desde ese momento (…) es que este es mi sueño”.

Min. 7:34” “Voy donde sea, yo ya se que con esto llego al final, estoy en mi sueño metida y voy donde sea, y aquí no me paro yo”

http://youtu.be/Q9MEOUg06gE

Tras ver este testimonio debemos preguntarnos:

¿Se puede causar el deseo a cualquiera?

Lamentablemente la respuesta es que no, ya que no todo el mundo es portador de esa chispa en relación con el deporte (cada sujeto deberá realizar su búsqueda y encontrar aquello que desea). Sin embargo, un entrenador puede realizar un trabajo de motivación en todos sus alumnos, especialmente en aquellos deportistas en los cuales el deseo no apunta a las competiciones o a tener una carrera deportiva destacada sino que la práctica deportiva o el entrenamiento cumple en ellos diversas funciones como podrían ser la de dar un orden a sus vidas, estabilizarlos física y mentalmente o sencillamente evadirlos de otros problemas.

Respecto de aquellos que están marcados por un deseo decidido, la labor del entrenador deberá apuntar no sólo a sacar el máximo de su rendimiento – lo cual les resultará fácil – sino también a apoyarlos en los momentos que sea necesario, ofrecer una orientación sobre el camino a seguir y organizar ese deseo que a veces puede resultar desbordante.

La principal distinción que podemos hacer para no confundir deseo con motivación es que al deseo (pasión) no es necesario empujarlo, motivarlo, porque es el motor de nuestra existencia; lo que sí es necesario es apostar por él, asumir el riesgo de seguir eso que nos causa desde dentro porque no hacerlo tiene consecuencias, la cobardía ante lo que uno desea se paga. Por lo tanto, si a un deportista (u otro profesional) es necesario estar motivándolo frecuentemente, algo pasa a nivel del deseo, no obstante no podemos olvidar que un atleta es también una persona con una subjetividad (vida emocional), un cuerpo, vínculos sociales, etc., es decir con una vida más allá del deporte que puede desequilibrar y trastocar la buena orientación de su deseo; el golfista Tiger Woods tuvo un accidente con su coche en 2009 que destapó un escándalo personal que lo hizo caer del nº 1 del ranking mundial y no volver a ganar una competición hasta 2012 en Bay Hill Club & Lodge de Orlando (EE.UU.).http://www.hola.com/famosos/2009120911741/tiger/woods/escandalo/

Por tanto puede haber situaciones que afecten la vida de un deportista y generen malestar e insatisfacción pero no es lo mismo la insatisfacción necesaria que nos lleva a superarnos día a día que la insatisfacción insaciable que está del lado de lo patológico. (Tema interesante pero que excede los objetivos del presente post)

¿Qué hacer entonces cuando nos encontramos en una época de desmotivación?

  1. Lo primero es hablar con nuestro entrenador, coach o psicólogo deportivo; en caso de no tener, buscad uno de inmediato ya que la ayuda profesional es fundamental para evitar perder tiempo y complicar más las cosas.
  2. Analizar la situación personal a nivel afectivo, social y económico.
  3. Valoración física para descartar dolencias o enfermedades.
  4. Realizar una revisión de objetivos, planning de trabajo y recursos disponibles para lograrlos.
  5. Comenzar un trabajo con nuestro entrenador, coach o psicólogo deportivo para reestructurar la situación del deportista; como dijo Whitmore (2002): “el coach no puede cambiar lo que ha ocurrido; pero sí puede ayudar al deportista a cambiar su interpretación acerca de ello”.
  6. Recordad que aunque no sepamos de manera consciente lo que nos sucede, la respuesta la tiene uno mismo.

Espero vuestras preguntas, sugerencias y comentarios. Hasta la próxima.

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